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Tras la muerte de Zapata

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Guillermo Fariñas (al centro) actualmente en huelga de hambre, junto a disidentes amigos. (AP)La muerte de Orlando Zapata Tamayo obliga a volver la mirada, una vez más, sobre el deplorable estado de los derechos humanos en Cuba, donde más de 200 presos políticos permanecen en las cárceles por hacer uso de derechos reconocidos internacionalmente, pero limitados o prohibidos en "el país más democrático del mundo".

Uno de esos derechos, la libertad de expresión, no es una dádiva. La misma —decía Rosa Luxemburgo— "no puede nunca ser otra cosa que libertad para pensar de otra manera", y para ese humanista que se llamó Erasmo de Rótterdam, la intolerante tendencia humana de imponer las ideas propias a otros constituía "el pecado original de nuestro mundo".

Un derecho universal

En nuestra historia constitucional, la libertad de expresión quedó recogida de forma implícita en la Constitución de Jimaguayú (1895), de forma explícita en la de La Yaya (1897), también en las constituciones de 1901 y de 1940. Luego, en las constituciones de 1976 y 1992, se declaró punible el uso de ese derecho para fines ajenos a la construcción del socialismo y el comunismo; una limitación que contradice el pensamiento de miles de cubanos que dieron la vida por ese alto ideal.

Ignacio Agramonte, en ocasión de su defensa de Tesis en la Universidad de La Habana, expresó: "La ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los Gobiernos". José Martí, por su parte, condensó ese derecho en una sola expresión: "El respeto a la libertad y el pensamiento ajenos, aún del ente más infeliz, es mi fanatismo: si muero o me matan será por eso".

La Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948 —con una activa participación de la delegación cubana—, reza en su artículo 19: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".

Se trata de un documento que ha inspirado más de 60 instrumentos jurídicos a nivel internacional. Entre ellos: La Convención Europea de Derechos Humanos (1950); los pactos internacionales de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos Sociales y Culturales (1966); la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969); la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (1981); la Declaración Sobre Derechos Humanos en el Islam (1990). Luego, en la Conferencia Mundial de los Derechos Humanos celebrada en junio de 1993 en Viena, 171 países reiteraron la universalidad, indivisibilidad e interdependencia de esos derechos.

Cuando se impone el criterio de un partido —que representa, como su nombre indica, sólo una parte de la sociedad— entonces la libertad de expresión se somete y se persigue. Detrás de la muerte de Zapata está esa imposición que niega las palabras del apóstol en la Carta Magna cubana: "Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre". Un análisis sereno de lo acontecido, además de la justa indignación, pone a la orden del día lo siguiente:

Primero, el reconocimiento internacional de los derechos humanos como universales, indivisibles, sagrados e inalienables, explica las múltiples protestas de personalidades, instituciones y gobiernos de todo el mundo por la muerte de Orlando Zapata. La condena por parte de Amnistía Internacional, las declaraciones del recién electo presidente de Chile, Sebastián Piñera, y las palabras del presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, ambos exigiendo la liberación de todos los presos políticos y el respeto a los derechos humanos, son algunos ejemplos.

Segundo, la muerte de Zapata, el deteriorado estado de salud de varios de los que permanecen encarcelados y el inicio de nuevas huelgas de hambre, demuestra lo impostergable de la liberación de los cubanos que guardan prisión. Las razones sobran: Los derechos humanos son patrimonio de la humanidad y por tanto su violación constituye un atentado a la dignidad de la persona; la liberación —aunque haya sido con licencia extrapenal— de 22 de los 75 encarcelados en la primavera de 2003 anula cualquier razón para mantener al resto en prisión. Esto, además, sería un importante paso de acoplamiento a las normas de derechos reconocidas internacionalmente y contenidas en la Carta de las Naciones Unidas y en todos los instrumentos de derechos.

Tercero, la recién concluida Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, celebrada en México el mismo día del fallecimiento de Zapata, acordó proceder a la creación de una comunidad que reunirá a los países de la región con la excepción de Estados Unidos y Canadá. En ella, la delegación cubana, representada por el Presidente del Consejo de Estado, planteó que la nueva institución "deberá tener respeto por el sistema político de cada país". Sin embargo, el problema no radica en el sistema político sino en la ausencia de los derechos y libertades fundamentales. La presencia de Cuba en esa institución, si antes no variara radicalmente el deplorable estado de los derechos humanos, constituiría una contradicción tan flagrante que sería insostenible, pues la Carta Democrática Interamericana de 2001 de la Organización de Estados Americanos, define que, "los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla..." que, "la democracia representativa se refuerza y profundiza con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía en un marco de legalidad conforme al respectivo orden constitucional". Es inconcebible que cualquier nueva organización regional retroceda en estos aspectos.

Si el gobierno cubano desea integrarse en esa o en cualquiera otra institución regional, deberá marchar por el único camino admisible: el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, una deuda con su pueblo. El primer paso sería la ratificación de los pactos internacionales que fueron firmados en febrero de 2008 y que están pendientes de ratificación. Las palabras claves en la Cuba de hoy, mucho más después del fallecimiento de Orlando Zapata, son DERECHOS HUMANOS.

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Comentarios (6)add comment

Justino Morales dijo:

..Tras la muerte de Zapata
Es que ellos saben que la acusación de trabajar para el Imperio es no creible ante el Mundo....¡señores, lo único que han hecho todas estas personas es estar en desacuerdo y opinar!! La distancia entre ser enemigo y protestar con palabras sin violencia, es demasiado grande. lo único que han hecho todos, es no callar.
marzo 14, 2010

mirtha h rodriguez dijo:

asesinos
Los que son complices de asesinos, asesinos son y seguiran siendo asesinos:Lula,Chavez,Corea,Morale
,Ortega y todo aquel que no condene el asesinato de Orlando Zapata Tamayo uno mas de tantos muertos por dictadores de mas de 51 anos, en una cuba sin derechos humanos,sin humanidad donde las carceles estan llenas de hombres, mujeres y hasta ninos cuyos delito es no pensar como ellos.
LIBERTAD PARA LO 26 ENFERMOS, MURTENDO EN CARSELES PARA QUE NO MUERA FARINAS.
Es todo lo que pide para dejar su heroica huelga de hambre no dejen que muera un hombre tan valioso por favor basta ya que dejen a cuba esos dictadores asesinos
marzo 13, 2010

Jorge dijo:

...
Magnífico artículo. Orlando Zapata Tamayo sembró con su vida la semilla de la futura libertad en Cuba. Un abrazo a los valientes demócratas en la isla.
marzo 09, 2010

Juan Rodriguez dijo:

SUMATE A LA LUCHA PACIFICA POR LA LIBERTAD DE NUESTRA PATRIA:
CUBANO QUEMA EL PASAPORTE QUE TE VENDIO LA DICTADURA MILITAR CUBANA PARA QUE VISITES A TUS FAMILIARES EN LA ISLA COMO YA YO LO HIZE AYER. ESA ES LA MEJOR RESPUESTA QUE LE PODEMOS DAR A LOS DICTADORES CUBANOS POR TODAS SUS ESTAFAS CON NUESTROS SENTIMIENTOS FAMILIARES. ORLANDO ZAPATA TAMAYO Y TODOS LOS PRESOS POLITICOS CUBANOS SE MERECEN ESTE ACTO DE PATRITISMO Y DE SOLIDARIDAD CON SU CAUSA QUE ES LA NUESTRA.
marzo 09, 2010

Esopo dijo:

...
Estoy totalmente de acuerdo con este artículo de Dimas, es significativa la foto de Fariñas con sus hermanos disidentes aparece Juan Juan Almeida, hijo de Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, es reconfortante ver como la disidencia se fortalece cada día más e incluyendo figuras que contradicen la gastada falacia del totalitarismo que los disidentes son mercenarios. Como dice Dimas la palabra clave hoy es DERECHO HUMANOS, yo agregaría también, que en el seno de la disidencia interna es UNIÒN Y COORDINACIÒN de acciones.
marzo 09, 2010

ricardo dijo:

...
muy buen articulo debemos exijir con mas fuerza que exista la verdadera libertad de exprsion en cuba
marzo 09, 2010

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