Diario de CUBA

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«Los Castro sí ceden bajo presión»

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Juan Antonio Blanco GilLas excarcelaciones de presos políticos abren nuevas interrogantes, relacionadas con el papel de los "mediadores" y con el contexto nacional e internacional. DIARIO DE CUBA acude a Juan Antonio Blanco, experto en temas de negociación, mediación y transformación de conflictos, y doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, para valorar el escenario en el que se mueve la política cubana actual.

Blanco ha sido diplomático y representante de diversas organizaciones internacionales no gubernamentales. En su trayectoria profesional, ha facilitado procesos de diálogo tanto entre representantes de Estados con situaciones conflictivas como entre gobiernos y organizaciones de la sociedad civil con temas en disputa.

¿Qué opinas de la 'mediación' que viene conduciendo la Iglesia Católica?

Que no es todavía una mediación ni mucho menos una negociación. Son conversaciones, en este caso iniciadas por el gobierno, cuando decidió acudir a la Iglesia Católica para que colaborara en implementar iniciativas que oxigenaran la tensa situación a la que había llegado con la aplicación de la espiral represiva previa.

Es importante definir las cosas con claridad, porque en este tema de resolver conflictos cada concepto es muy preciso. Cuando las personas o periodistas usan indistintamente términos como negociación y mediación para lo que no pasa de ser una conversación, se crean expectativas falsas que pueden venirse abajo de golpe. El gobierno de Zapatero conversaba —no negociaba— con ETA hace algún tiempo, pero la prensa y hasta algunos funcionarios hablaban de diálogos y negociaciones cuando no se pasaba de conversaciones sobre temas puntuales para conocer mejor las posturas de ambos.

Un bombazo en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas los hizo aterrizar. Una de las causas de aquel atentado fue que otros líderes de ETA consideraron que el gobierno no permitía avanzar en las "negociaciones", y quisieron dejar constancia de su desagrado asesinando a más personas. Al parecer, nadie les había aclarado de forma inequívoca que aquello no era una negociación, sino conversaciones para decidir si luego podría negociarse una fórmula de solución.

En Cuba, vemos que la Iglesia Católica conversa con el gobierno por iniciativa de éste (que decidió escogerla de interlocutora después de que Fariñas rechazara hablar con el Consejo de Iglesias). La Iglesia Católica ha aceptado actuar como intermediaria —que no es lo mismo que "mediadora"— para comenzar a comunicar a algunos de los otros actores en este conflicto (a los que el cardenal Ortega nunca ha escuchado seriamente antes, ni representa formalmente) lo que dice, quiere o decide la cúpula gubernamental en relación con ellos.

El que el gobierno escuche las opiniones de la Iglesia en esas conversaciones le concede una condición adicional de consultora a esta institución, además de la de fungir como mensajera oficial. Lo cual no es insignificante, si realmente la escuchan en vez de solamente oírla. La Iglesia, por cierto, no es el cardenal. Pero la ausencia de compromisos definitivos y precisos, la ausencia de un calendario para continuar esas reuniones bilaterales (que ocurren solamente cuando el gobierno decide convocarlas), y la inexistencia de plazos fijos para cumplir sus promesas, indica la precariedad y limitaciones que todavía tiene esa interlocución.

¿Puede confiarse en la Iglesia o en el gobierno?

En cualquier situación de conflicto los actores combaten o dialogan, pero siempre en defensa de sus intereses básicos. Los diálogos en los conflictos no se producen entre angelitos ni se espera que, como resultado de ellos, los viejos enemigos salgan amándose. Lo que se pretende cuando se "ensaya" un diálogo —esa es la mejor palabra, porque todo diálogo es un experimento que puede fracasar— es que las partes busquen el modo de acomodar algunas necesidades vitales y se hagan corresponsables de un plan consensuado para avanzar hacia un nuevo comienzo, hacia el futuro.

Como ya dije antes, aquí todavía no hemos llegado ni siquiera a un diálogo. Lo que puede fracasar, aunque ya han dado sus primeros frutos, son las todavía precarias conversaciones entre la Iglesia y el Estado. Creo que la Iglesia está haciendo un esfuerzo —ya que le han dado esta oportunidad— para convencer al Estado de que sus rígidas posturas son contraproducentes y de que debe cambiarlas por otras más flexibles que protejan mejor sus intereses vitales en la actual coyuntura. En ese sentido, si bien nadie le ha conferido el poder de ser su representante, la Iglesia está siendo vocera del clamor popular por cambios estructurales de envergadura.

He aquí otro asunto que requiere precisión. Hay que saber distinguir entre la defensa de posiciones y la defensa de intereses esenciales.

El interés estratégico del gobierno es permanecer en el poder. Así lo entiende hasta ahora, aunque podría redefinirlo en el futuro. Hasta hace poco su postura era la de jugar a la línea para proteger ese interés: "no suelto a los presos, no cedo ante Fariñas, no permito que las Damas de Blanco tomen la calle, no accedo a la visita del relator especial de la ONU sobre las torturas y detenciones arbitrarias". Ahora hay indicios de que, sin cambiar todavía su actual definición de lo que constituye su interés estratégico (mantenerse en el poder), puede que estén reconsiderando si, en las actuales circunstancias, la línea dura e intolerante es la que mejor servicio les presta.

Eso no es nuevo. Fidel aplicó la línea dura para enfrentar el impacto de la caída de la URSS y la mantuvo hasta 1994. Después del Maleconazo —aunque no sólo por ese motivo— decidió no continuar escalando el conflicto con una población que, angustiada, reclamaba cambios o intentaba escapar a EE UU. Finalmente cedió a una apertura reformista controlada que pudiera revertir más tarde, como sucedió gradualmente a partir de febrero de 1996.

Por otro lado, la misión de la Iglesia es servir al prójimo, pero considera también que su interés estratégico en el orden institucional es adaptarse y sobrevivir ante circunstancias adversas, por lo que a veces su misión toma un perfil matizado y prudente en aras de salvar la institución para mejores tiempos. Pero aquí también —al igual que en el gobierno cubano— hay quienes opinan (obispos, sacerdotes, creyentes) que esa postura es insostenible en situaciones extremas como las que hoy se viven en Cuba, y que mantener una línea de excesiva prudencia puede comprometer el futuro de la institución si la gente termina alejándose de la Iglesia porque se decepciona con sus posiciones timoratas.

Como ves, no sólo Raúl Castro tiene que enfrentar la presión a favor de cambios que proviene de sus bases, también el cardenal Ortega tiene que hacer frente a quienes le reclaman un mayor activismo social. Al final, lo que vemos es que hay diferentes maneras de apreciar —entre feligreses y militantes— cómo se sirve mejor a los intereses institucionales y estratégicos de la Iglesia Católica y del PCC.

¿De qué depende que se abra una nueva fase?

Una cosa es la mentalidad y otra las posiciones. Si el gobierno no cambia su mentalidad cualquier cambio de posición será un movimiento táctico y transitorio. Podría vivirse una fase efímera de mejoras que luego retrocedería si el gobierno llegara a creer que puede revertirla. Fidel cambió de posición en 1994 respecto a los mercados campesinos, el cuentapropismo y la cesión de espacios para el debate. Pero nunca cambio de mentalidad. Lo veía, no como un mejor camino, sino como un movimiento táctico, una engañifa que luego corregiría cuando el agua —que entonces le llegaba a la nariz— bajara de nivel. Luego, burlándose de quienes lo alentaron a emprender reformas, dijo haberlos escuchado con la paciencia de Job y la sonrisa de la Mona Lisa. Desde el inicio él tenía decidido lanzar una contrarreforma en cuanto se liberara de la presión del momento.

La situación financiera, económica y social del país es hoy nuevamente crítica. No tuvo por qué ser así. La historia nunca es lineal. En el presente siempre se anidan diferentes proyectos de futuro. El hecho de que se materialice uno u otro depende las opciones que tomemos. En 1996, Fidel las tomó por todos sin consultar a nadie. Se ha regresado a esta grave situación, porque Fidel Castro volvió a apostar irresponsablemente por la posibilidad de que un nuevo mecenas (Venezuela) sustituyera a la URSS y pudiera sostenerse un régimen de producción y gobernabilidad totalmente obsoleto e ineficaz con subsidios externos.

A la actual situación se le sumó —al igual que en 1994— la presencia de protestas diversas (no sólo las de los grupos disidentes y de oposición), que en ciertas circunstancias podrían haber catalizado, aun sin proponérselo, algunas explosiones sociales. El gobierno quiso aplastarlas, pero erró en sus cálculos. Las Damas de Blanco y de Apoyo no se amedrentaron con el acoso de las turbas, ni Fariñas abandonoó su huelga de hambre tras la declaración pública de Raúl Castro de que lo dejaría morir sin ceder a sus demandas.

No sólo fueron llamados discretamente a capítulo por algunos de sus amigos, o acusados públicamente por miembros de la izquierda internacional, sino que sus propias bases internas rehusaban dar el aval o participar en aquellos actos fascistas. La gente se negó a firmar cartas que ampararan aquella barbaridad, o a unirse a los actos de repudio pese a que lo habían hecho en el pasado. Cada vez más militantes se expresaban demandando cambios reales y denunciando el inmovilismo y la corrupción imperantes. Los periodistas independientes no se amilanaron y se multiplicaron por todo el país, transformando una sociedad cerrada en otra cada vez más abierta al escrutinio. De alguna manera, las autoridades se percataron de que escalar el conflicto los aislaría cada vez más.

¿Eres de los que opina que el gobierno cubano nunca cede bajo presión?

Con todo respeto para los que sinceramente creen esa falacia, la actuación del gobierno demuestra —contrario a lo que afirman sus discursos— que siempre cede cuando se conjugan la crisis económica, financiera y social, y peligra el consenso interno sobre cómo proceder en esas circunstancias. Una vez que cree haberse librado de esas presiones y trascendido la crisis, vuelve a actuar del mismo modo. Hasta ahora ha capeado esas coyunturas con ajustes temporales en sus posiciones, pero no rectificando su mentalidad.

Liberar gratuitamente al gobierno de todas las presiones internas y externas, sin que haya dado muestras fehacientes de dar los primeros pasos para corregir su mentalidad, sería —a mi juicio— un grave error.

Si ahora el gobierno estuviese dispuesto a cambiar de mentalidad, y no sólo de tácticas, podría demostrarlo cambiando las leyes migratorias, suprimiendo la criminalización de la opinión, cancelando las leyes de peligrosidad, permitiendo la autonomía económica de los ciudadanos, respetando su libre asociación en defensa de derechos básicos, y de muchas otras maneras. La vida nos dirá si la excarcelación de los presos es una táctica o es la primera señal de un cambio de mentalidad.

Si bien me alegra, también me preocupa el hecho de que el gobierno seleccionara, para hacer su primera concesión importante, un tema demandado por gobiernos extranjeros (EE UU / Unión Europea), que son los que pueden beneficiarlo grandemente a cambio de ese gesto.

El gobierno pudo haber dado un paso paralelo que fuese favorable a las demandas más reiteradas por la población –—derecho de libre empresa, supresión de los permisos de salida y entrada al país, acceso a internet, etc.—, pero prefirió ceder primero a quienes pudieran darle acceso a mejores condiciones de financiamiento y mercados. ¿Han cambiado su mentalidad y comprendido que sólo una reforma estructural radical puede sacar el país adelante? No lo sé.

¿Están jugando a crear nuevas expectativas de cambio con un gesto humanitario hacia un grupo de presos cuyas plazas pueden ser cubiertas mañana por nuevos detenidos mientras no se cambien las leyes vigentes? Pudiera ser. Tal vez sí, tal vez no. Veremos.

Y aclaro, para evitar confusiones: con esta explicación no estoy abogando por minimizar lo que ha venido ocurriendo en días recientes, ni propongo adoptar una postura de absoluto inmovilismo o de desprecio ante cualquier gesto gubernamental. Nada de eso. Deben apoyarse las conversaciones y tratar de que ellas se extiendan a otros interlocutores hasta transformarse en diálogo nacional de múltiples carriles. Deben corresponderse los pasos del gobierno con otros —cuidadosamente pensados y calibrados— para motivarlo a seguir avanzando en la dirección correcta. Tanto el inmovilismo que emana de un total escepticismo como la ingenuidad desmedida que hace caso omiso de las anteriores experiencias son peligrosos consejeros en esta hora.

¿Por qué pasa esto ahora?

No hay que ver sólo a los actores, sino el contexto en que se mueven. Esto ha sucedido porque se conjugaron una serie de situaciones. Primero, la incapacidad del gobierno para comprender y asumir la necesidad de cambios estructurales. Segundo, el impacto destructivo que su inmovilismo ha tenido sobre la realidad material y espiritual de la sociedad cubana.

Tercero, la imposibilidad de explicar los problemas acudiendo al expediente de acusar por todo al "bloqueo" de EE UU, que hoy es el quinto socio comercial de Cuba y provee el 80% de todas las importaciones de alimentos (las que representan, a su vez, el 80% de todos los alimentos que consumen los cubanos).

Cuarto, la emersión de un consenso negativo en contra del actual statu quo que atraviesa a toda la sociedad cubana, incluyendo al gobierno y sus funcionarios en todos los niveles. Quinto, la audacia y disposición de sacrificio de diversos actores de la disidencia y oposición, como Orlando Zapata Tamayo, las Damas de Blanco, Guillermo Fariñas, los presos políticos, los reporteros independientes.

Sexto, la decisión de muchos militantes y personas "integradas" al sistema de rehusar prestarse para cualquier infamia, y su creciente voluntad de reclamar cambios sin temor. Séptimo, la presencia en la Casa Blanca de una Administración que evita la retórica altisonante y se ha venido caracterizando por hacer concesiones que puedan favorecer al cubano de a pie —como en los temas de los viajes y remesas—, mientras mantiene la presión sobre el Estado cubano. Y, por último, la desgracia de haber sufrido pérdidas por más de diez mil millones de dólares por desastres naturales en 2008.

Nunca como hasta ahora el sistema había quedado tan desnudo en toda su incompetencia e inviabilidad. Nunca como hasta ahora tantas personas habían comenzado a perder el miedo, a reclamar sus derechos y a exigir cambios.

¿Quién crees que ganó en esta ronda?

Coincido 100% con Fariñas: la ganó Cuba. Cada paso sensato es un triunfo para el que lo pide, pero también para el que lo da. Como bien ha dicho, han ganado víctimas y victimarios en esta ronda. Pero, si bien no hay perdedores, sí hay héroes indiscutibles de estas jornadas. Se llaman Zapata Tamayo, Guillermo Fariñas, Damas de Blanco y presos políticos. Sin su determinación, inteligencia y coraje no habrían ocurrido estas excarcelaciones.

¿Crees que el papel de Moratinos y de Lula fue decisivo en la excarcelación?

¿Es una broma?

¿Hay condiciones para levantar la Posición Común europea o las restricciones de viaje a los estadounidenses?

No lo creo. Se requiere de una unanimidad que Moratinos no parece poder alcanzar en el momento actual. Tampoco veo factible por ahora el levantamiento de las restricciones de viaje a los estadounidenses, cualquiera que sea la valoración que se tenga de ese debate. Como dije antes: La Habana tendría que dar pasos más allá de este gesto humanitario coyuntural para poder cambiar la actual ecuación de fuerzas en Washington o Bruselas.

¿Fidel Castro ha aparecido casual o premeditamente en estos días?

Con él nada es casual.

¿Alguna sugerencia?

De las cosas positivas que ha facilitado la Iglesia Católica en días recientes, una de las más valiosas ha sido el propiciar una discusión, respetuosa pero franca, durante la Semana Social Católica, sobre temas clave como el posible papel de la diáspora en la recuperación económica y la necesidad de avanzar hacia diálogos reales —no los usuales montajes mediáticos— que permitan acercarnos a la reconciliación nacional. Eso ha sido tan importante como ayudar a tramitar la excarcelación de los presos políticos.

Varias personas que viven en Cuba y otras que han visitado la Isla recientemente me habían repetido que la gente, a todos los niveles, se siente derrotada y dice que "no hay salidas". El deber de la diáspora —que incluye pero rebasa lo que propiamente puede llamarse el exilio cubano— es demostrar con propuestas concretas que sí las hay, y ponerlas en la mesa.

Me abstengo de dar recomendaciones a los actores en la Isla. Recomiendo a la diáspora cubana estar preparada para tener algo que proponer en conversaciones que, en cualquier momento, pudieran darse con los cubanos del destierro.

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Comentarios (78)add comment
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Cheo el domicilio. dijo:

Para el aguerrido Herrera Carles.
Gracias Humberto por deleitarnos cada dia con tus comentarios, hoy eres parte de esa vanguardia revolucionaria aguerrida, que sigue firme construyendo el socialismo a escasas 90 millas del imperio, sigue asi, escribe mas comentarios, te echamos de menos, aqui te leemos en los recesos en la computadora de la panaderia. En el futuro de nuestra patria ocuparas un lugar de honor, como Jaruselski hoy en Polonia, o Ceausescu en Romania, la gente se pondra pullovers con tu foto, y todas las mujeres querran un hijo tuyo. Gracias por existir, sin ti el mundo seria monotono, todo el mundo pensaria igual y eso seria desastroso.
Cuidate que como tu quedan cada vez menos.
Saludos reaccionarios,
Colectivo obrero panaderia "20 de mayo" Reparto 31 de Noviembre, Alamar.

P.D. Aqui pregunta Yakelin si tienes pagina en youtube con tus discursos.
julio 26, 2010

William Canel dijo:

Nic ?Por que no te callas?
Tremenda guitarra que has tocado Nicolas Aguila pero no convences a nadie. Siempre quieres ser la protagonista de la pelicula de Greta Garbo, Tu ataque a JAB fue una paparruchada. Hay que decirte como a Chavez: ?Por que no te callas? Por gente como tu tan divisionista y saca trapos sucios es que estamos como estamos.
julio 25, 2010

Nic dijo:

Para el Dr. Blanco
Estimado JAB:

Le agradezco que haya entrado al foro para responder a mis comentarios, que no fueron precisamente halagadores pero tampoco “un ataque personal al mensajero”, como usted afirma que supuso “en una primera lectura”. A ese paso va a suceder que no se pueda rozar a ningún autor ni con el consabido pétalo. Un mínimo de paranoia le conviene a un negociador, o a cualquier persona en cualquier sociedad, pero tampoco hay que ver enemigos al acecho hasta en la propia sombra.

Por otro lado, ignoraba que el castrismo también pagara a comentaristas de derechas en los blogs. Como gusano histórico que soy, yo nunca he estado ligado al mundo de la inteligencia-contrainteligencia, ni directa ni indirectamente. De modo que no puedo opinar al respecto y doy por válida su palabra más experta.

Si intervengo en algunos sitios no es porque me resulte lucrativo, sino al contrario, me desvía del trabajo del que vivo. Pero no solo de pan vivimos y no niego que me guste opinar gratis, a veces visceralmente. Como no me gustan los debates insípidos y ‘sinflictivos’, prefiero problematizarlos.

No fue tanto lo que usted expuso en su entrevista como ciertos comentarios en el foro, a mi juicio excesivamente entusiastas respecto a la posibilidad de un diálogo con el régimen, lo que me hizo reaccionar críticamente y un poco a contrapelo.
----
Este ‘comment’ se alarga y debo terminarlo ya. Luego, si puedo, tocaré otros puntos aquí, o si no le escribo al email que vi en su blog. Gracias por su atenta respuesta y por elegir DDC y no el otro sitio. Saludos, Nic
julio 22, 2010

Esopo dijo:

Para Nic
Estimado amigo Nic te agradezco el consejo y lo tendré en cuenta, pero el problema es que ya tantos han hablado a nuestros nombres y sin ni si quiera pedirnos autorización, que prefiero hablar a mi nombre, incluso por respeto a las ideas de los otros, es un placer poder establecer este dialogo cordial y sincero con tigo. Con relación del uso de la palabra “profundeza” fue una aclaración para el amigo Zacarias, que aprecio mucho por los criterios que él emite aquí en el foro, en otro ocasión yo sin darme cuenta la use como un portoñol y aproveche ahora para que él no pensara que lo estaba tirando a relajo.
Muito obrigado, um grande abraço para você Nic.
julio 22, 2010

nic dijo:

...
Buen Esopo: Terrible esa experiencia con las balas castristas. En Cuba te matan y no te pagan, para qué decir...

Graças a Deus que andas por ese país continental que yo prefiero llamar por su nombre de Brasil, meu Brasil brasileiro, donde rompió mi pirola la mejor flor de su vida, como dijo nuestro Apóstol. Allí también yo eché raíces, pero eran raíces adventicias, de esas que en realidad no se afincan en el suelo. Fue, con todo, una gran experiencia en todos los sentidos, hasta que me cansé de sufrir en portuñol. Y vine para Madrid.

No es que quiera descargar en ti mis frustraciones --que en realidad se reducen a una sola, la misma tuya: la del esclavo sin redimir --, sino que me identifico contigo por la cubanidad abrasileñada. Permíteme, por último, una dica de viejo profe: nuca te cites a ti mismo. Que eso sólo lo hace Quientusabes.

julio 21, 2010

nic dijo:

...
Al compañero de vigilancia del CDR, con nombre de actor de telenovela y empeñado en averiguar mi identidad, solo le respondo que el director de este diario sabe quién soy yo. En un evento en que coincidimos hace algún tiempo, luego de felicitarlo por el feliz despegue del DDC, le revelé que yo era 'Nic', el de los comments pesaditos. No practico la táctica de la gatica María Ramos.

A los 'buenistas', es decir a los panglossianos impenitentes del foro, podrán caerles mal mis preguntas insidiosas (conscientemente insidiosas), pero las formulo no solo porque sea un derecho válido sino porque lo considero un deber elemental. Alguien tiene que echar el jarro de agua fría ante tanto 'buenismo', sobre todo cuando este se convierte en 'blanquismo' acrítico, en una devoción a mi juicio desmesurada.

No puedo –no debo-- compartir el exceso de optimismo que vibra en este foro. Y no piensen que soy un pesimista tiñosón por método y sistema. Lo soy porque no atisbo ninguna señal en el horizonte que indique que estamos llegando a tierra. Un pesimista, bien se sabe, es un optimista desengañado de mares y partidas.

julio 21, 2010

nic dijo:

Para Zacarías
Estimado Zacarías: Yo no cuestiono para nada las credenciales académicas (y cívicas) del doctor Blanco. Hice un par de preguntas concretas que de todos modos no me respondiste (y no es que tengas la obligación de hacerlo). Te agradezco, no obstante, que me refrescaras lo del 'Tercer Milenio...'. También valoro y aprecio el tono amable y educado de tu respuesta. El diálogo debe empezar por ahí. No concibo que quien abogue por la reconciliación se pase la vida descalificando a los que no coincidimos con su credo, llamándonos sistemáticamente macartistas y cocos de la derecha plattista, como uno que se pinta de académico conciliatorio y ejerce un odio feroz hacia el exilio cubano en sus artículos de CE. Al punto de que considera peor comer frituristas en el Versailles que haber sido oficial del Minint hasta el otro día. Por eso aprecio tu discurso equilibrado y conciliador. Te aplaudo.

julio 21, 2010

Esopo dijo:

...
Nic, me haces un gran honor en descargar tus frustraciones encima de mi, eso me estimula y fortalece. No me identifico con Esopo por sus fabulas, me identifico con ese personaje porque fue un esclavo con su cuerpo mutilado, no se si su mutilación fue por la guerra o por el látigo de su amo, yo me considero también un esclavo, por la democratización de Cuba, además tengo mi cuerpo mutilado por proyectiles proveniente de las armas del castrismo. A diferencia de Esopo el verdadero, que cuando le dieron la carta de libertad, salio de Rama rumbo a su ciudad de origen, yo cuando tenga mi carta de libertad (la democratización de Cuba) no saldré para mi Isla de origen porque gané un país continental donde ya tengo mis raíces. Con relación al Prof. Dr. Juan Antonio Blanco reitero lo dicho en mi primer comentario “su articulo es muy oportuno y esclarecedor”. Ahora como dicen los Van Van chirrin chirran, por debo de ir ha hacerle un comentario a las alucinaciones de Dilla en cubaencuentro.com.
julio 21, 2010

Humberto Herrera Carles dijo:

A JUan Antonio Blanco
Sr. Juan Antonio su historial academico es impecable, pero temo que ha derivado su actuar en una mision nada grata que una vez que se cae, es dificil salir, y Cuba si tiene muchos problemas, pero de alguna manera se maximizan por la prensa internacional, y Ud. sigue en esa ruta. ¿ Se ha preguntado Ud. porque ese trato selectivo con Cuba? . No tengo nada personal contra Ud. incluso se ve una persona decente, pero nada de la manera como se abordan los problemas de Cuba, daran solucion alguna. El Grupo PRISA al parecer tiene mas influencia de lo que pensaba, hasta en mentes como la suya. Saludos
julio 21, 2010

Juan Antonio Blanco dijo:

Para Nic
Estimado Nic
Había pensado que ya nadie más enviaría mensajes y me había despedido de los lectores cuando me dijeron que había personas que continuaban la conversación. Creo que sus interrogantes son legitimas aunque el contexto polarizado y suspicaz que rodea las discusiones sobre Cuba traicione su pregunta original y lo haga en parecer –en una primera lectura- como un ataque personal al mensajero (yo) en vez de una respuesta a su mensaje. Como el gobierno cubano paga a provocadores que unas veces posan de izquierdistas y otras de derechistas para que ataquen personas y cuestionen ideas que no sean de su agrado en estos blogs no me molesto por tomar en serio aquellos mensajes que pudieran tener ese origen. A algunos les respondo en detalle porque tengo interés en que lo que les digo lo pasen a sus superiores.

Su segundo comentario, sin embargo, creo que deja más claro el fondo legítimo de sus inquietudes. Al parecer usted no cree en el valor de ninguna gestión de interlocución con la gerontocracia cubana, piensa que los que favorecen esas gestiones somos “dialogueros” –que es el término acuñado por los cubanos para describir a aun “apaciguador”- y por lo tanto solo una suerte de super negociador que haya resuelto una guerra en alguna parte produciría el milagro de que algo saliera de alguna conversación con la elite de poder cubana. En ese sentido reclama que le expliquen por qué se puede suponer que vale la pena considerar mis criterios sobre el tema. Si lo dicho es traducción fiel de sus emociones e ideas entonces soy el primero en decirle que las creo legítimas.
Aquellos que no creen que el dialogo es una herramienta cuando se trata con terroristas y totalitarios es llevan parte de la razón pero no toda. Cada Swat Team tiene un negociador, lo que quiere decir que a la presión que supone tener rodeado y sin posibilidad de escape a un criminal se le agrega el elemento de dialogo para evitar recurrir a usar la fuerza y pagar el precio que ella impone. Las metralletas y bombas de gas se complementan con un megáfono. La operación Walkyria de un grupo de generales y políticos nazis contra Hitler demuestra que en la cúpula de aquella maquinaria existían personas que habían llegado a la conclusión de que el camino que antes apoyaron era destructivo. La clásica pregunta de quienes atacan a los que emplean el dialogo como una herramienta es ¿habría usted negociado con Hitler? La respuesta es que no todo dialogo es un apaciguamiento. Pero para que no lo sea los que intentan esos ejercicios deben saber lo que están haciendo. Un mediador, por ejemplo, tiene que atenerse a ciertas reglas de comportamiento que de ignorarlas no solo le impedirán alcanzar el éxito sino que lo transformaran en cómplice de una de las partes. Eso no quiere decir que mediar en un conflicto sea una mala idea.

Algunos diálogos permiten enviar a un adversario el mensaje de que la peor salida es evitable y aislar a aquellos que tienen un interés personal en mantener el conflicto de los que no tienen por qué temer su solución. El problema no está en la herramienta sino en quienes la usan de manera incompetente o la sobrevaloran de manera cuasi religiosa por lo que a menudo terminan por degradar su utilidad. Son esas personas las que fortalecen la posición de los opresores por no tener una idea de la necesidad de combinar presiones e incentivos y saber calibrar el modo de otorgar esos últimos. Pero también los fortalecen quienes convencen a los seguidores de esos dictadores -y hasta al pueblo que alguna vez creyó en ellos- de que no tienen otra alternativa someterse a ellos a la guillotina de la otra parte.

Sobre sus interrogantes acerca de mi experiencia profesional para que pueda valorar si lo que le digo merece ser escuchado puede buscarla en Internet o se la facilito con todo gusto en un correo personal si me dice como hacérsela llegar.


julio 20, 2010
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