Diario de CUBA

martes
07 de septiembre
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2009: El año en que se desvaneció el raulismo

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Raúl Castro en la inauguración de la Feria del Libro de La Habana. Febrero de 2010.2009, año del cincuentenario de la Revolución, fue también el año en que los líderes históricos de aquella gesta confirmaron, con mayor fidelidad, su pertenencia al segmento más conservador de la clase política insular. Un segmento que monopoliza el poder de iniciar el cambio y, a la vez, las mayores resistencias al mismo. Todas y cada una de las expectativas de reforma, generadas por la sucesión de Raúl Castro, entre el verano del 2006, cuando se inició la convalecencia de Fidel, y el verano del 2008, cuando el lenguaje reformista alcanzó sus tonos mayores, fueron desvanecidas por el mismo gobierno que las creó.

El raulismo, esto es, la idea de un gobierno sucesor, encabezado por Raúl Castro, que emprendería limitadas reformas económicas, que reconduciría pragmáticamente las relaciones internacionales de la isla, que facilitaría la renovación generacional de las élites, que flexibilizaría el acceso a algunos derechos civiles, que moderaría la estridencia de los medios de comunicación y que renegociaría su popularidad frente a la población, por medio de una relativa satisfacción de necesidades básicas, evitando así una escalada violenta de desobediencia civil y represión policíaca, nunca fue una realidad. Pero el año pasado dejó de ser una promesa.

Esas expectativas de cambio se difundieron dentro y fuera de la isla, en la propia clase política, en la población insular, en la disidencia interna, en el exilio y en la comunidad internacional. Casi todos los actores políticos involucrados en el proceso cubano concedieron cierto margen de realización a las reformas raulistas. Varias iniciativas de la oposición y el exilio, decenas de congresos académicos y análisis de expertos, movimientos diplomáticos de la Unión Europea, América Latina y hasta el Departamento de Estado, dan fe de una extendida valoración positiva de las posibilidades reformistas del primer gobierno de Raúl.

Muchos dirán ahora que nunca se hicieron ilusiones, pero en aquel momento era difícil no ver la sucesión como antesala de la necesaria transición democrática cubana. El propio Raúl y varios altos funcionarios de su primer gobierno, como Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, propiciaron aquel clima llamando a "cambios estructurales y de concepto", a la derogación de "prohibiciones absurdas", al desarrollo de una diplomacia "pluralista", a un abandono de la retórica de la "batalla de ideas", a una dirección institucional y colectiva, a un ambiente de debate interno y a un cambio en el estilo y el ceremonial del régimen.

Esos líderes, que hablaban hace dos años de reformas, han terminado llamando a la población a no hacerse ilusiones y reprochando a la ciudadanía sus constantes demandas al Estado. Ellos mismos, los principales constructores de un Estado omnipresente, que controla la sociedad y la economía de la isla, se quejan ahora de un paternalismo estatal que limita las iniciativas económicas y civiles de los ciudadanos. La única manera de revertir dicho paternalismo, como sabemos, no es el llamado a la austeridad, sino la liberación de iniciativas ciudadanas por medio de una reforma profunda, de la economía, de la sociedad y también de la política insular.

Las ilusiones perdidas

El año pasado fue la pérdida de aquellas ilusiones. La destitución de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, acusados de "indignos" por quien los sostuvo en el poder durante más de veinte años, y de otros funcionarios profesionales como José Luis Rodríguez y Fernando Remírez de Estenoz, fue la primera prueba de que la cúpula del régimen no estaba interesada en una renovación o en una "dirección colegiada", como se le llamó alguna vez, entre distintas corrientes del partido y el gobierno. Esas destituciones se produjeron poco después de la depuración de jóvenes "talibanes" y ejecutivos de la "batalla de ideas", dando la falsa impresión de que formaban parte del mismo proceso de reemplazo de "fidelistas" por "raulistas". Como ahora sabemos, se trató, en realidad, de una operación de ambos Castros con el fin de recuperar poderes delegados por ellos mismos.

El anuncio de la postergación indefinida del sexto congreso del Partido Comunista de Cuba fue otra señal del desinterés oficial en un clima de debate "socialista" sobre los graves problemas económicos, sociales y políticos de la isla y, a la vez, de la voluntad de diferir reformas. Dado que entre 2007 y 2008, el gobierno se limitó a liberar tímidamente el consumo y entregar tierras en usufructo a los campesinos, y la Asamblea Nacional del Poder Popular no legisló ninguna reforma de importancia, las expectativas de cambio, dentro de la militancia reformista, se proyectaron sobre el VI congreso. Muchos partidarios de un cambio más profundo, dentro y fuera de la isla, también pusieron esperanzas en ese congreso.

Varios comunistas reformistas, encabezados por el académico Pedro Campos, elaboraron un proyecto de trece propuestas programáticas para transitar hacia un "socialismo participativo y democrático", que aunque no tuvo difusión en ningún medio de la isla, reflejó el horizonte de expectativas del reformismo sistémico. Allí se proponía, por ejemplo, una relativa desestatalización de la economía nacional, por medio de formas cooperativas y autogestionadas de propiedad, y —lo que era más audaz— una reforma de las leyes electorales y del código penal para hacer más representativo y plural el sistema político. Con la postergación del congreso, el gobierno de Raúl dio un portazo, ya no a la oposición, el exilio o la comunidad internacional, sino a muchos socialistas cubanos.

Los llamados al debate y a la pluralidad, que abundaron en los primeros años, fueron apagándose poco a poco, junto con un notable incremento de la represión. Los encarcelamientos de opositores, aunque preventivos y breves, aumentaron durante todo el 2009. Un nuevo blanco de las restricciones a las libertades públicas fueron los blogueros, sometidos a arrestos express y a actos de repudio, como los que sufrieron Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar. Tampoco salieron ilesos del rearme autoritario de la "seguridad nacional" algunos jóvenes socialistas, académicos de las ciencias sociales, activistas comunitarios y promotores culturales, que intentaron abrir los estrechos espacios de la sociabilidad estatal.

El aumento de la represión, como solía ocurrir en la primera mitad de esta década, se dio acompañado de una crispación de los medios oficiales de comunicación, similar a la de los peores momentos de la "batalla de ideas". La televisión, la radio, la prensa y, sobre todo, publicaciones electrónicas del gobierno cubano o de sus simpatizantes en la izquierda europea y latinoamericana se llenaron de artículos infamantes contra opositores y blogueros, a quienes, una vez más, se les acusó de "agentes al servicio de una potencia extranjera", por el simple hecho de cuestionar la precariedad de la vida habanera o demandar pacíficamente un cambio político.

Regresión de la política exterior

Todavía en los primeros meses del 2009, el gobierno de Raúl Castro reiteraba su disposición a construir una nueva relación con la administración de Barack Obama. La derogación de las restricciones a viajes y remesas de cubanoamericanos a la isla y el inicio del diálogo migratorio entre ambos gobiernos fueron señales alentadoras. En el segundo semestre del año, aquel clima distendido, al menos al nivel del lenguaje, se fue nublando con un ascenso del discurso antinorteamericano en los medios de comunicación y en los pronunciamientos de los máximos dirigentes de la isla.

Ya entre fines del 2009 y principios del 2010, la posibilidad de una reconducción de las relaciones entre ambos vecinos se desplomó con la agresiva posición de la Habana en las cumbres del ALBA y Copenhague, con la equivocada inclusión, por parte del Departamento de Estado, del cubano en la lista de los gobiernos patrocinadores del terrorismo y con la vuelta de la doctrina de la seguridad nacional "socialista del siglo XXI", según la cual, Cuba, junto con Venezuela, Bolivia y Ecuador, está bajo amenaza de una intervención militar norteamericana.

Tanto el aumento de la represión como la rearticulación de la retórica antiyanqui fueron parte de una regresión de la política exterior de la isla a los últimos años del gobierno de Fidel Castro. Poco antes de su viaje a Brasil, en el 2008, Raúl Castro declaró ser un comunista partidario del pluralismo internacional y aseguró que la relación más importante de Cuba en el hemisferio era con el gobierno de Lula. Ese y otros gestos de sus primeros años como gobernante interino y, luego, como presidente sucesor, fueron interpretados como búsqueda de un esquema diversificado de relaciones internacionales, en las que el vínculo con la Venezuela de Hugo Chávez y el ALBA, aunque no fuera abandonado, se vería compensado por nuevas alianzas regionales y globales.

El segundo semestre de 2009 y, específicamente, la cumbre del ALBA en la Habana, a mediados de diciembre, fue la confirmación de que ni siquiera en política exterior el actual gobierno se distanciaba mínimamente del anterior. Las señales de diversificación diplomática de 2008 facilitaron movimientos favorables a La Habana en Madrid, la Unión Europea y varios países latinoamericanos que, como México y Chile, resintieron sus agendas bilaterales luego de la represión de 2003. En todas esas cancillerías, la firma de los tratados de derechos civiles y políticos de Naciones Unidas y la liberación de algunos opositores pacíficos, injustamente encarcelados hace ya siete años, fueron vistas con buenos ojos. Hoy queda muy poco de aquella esperanza en la mayoría de las diplomacias occidentales.

Los límites de la obediencia

Diplomáticos, académicos, analistas, ciudadanos de la isla y la diáspora tratan de explicarse las razones del desvanecimiento del raulismo. Los más escépticos aseguran que nunca hubo tal proyecto raulista, que siempre Fidel estuvo en control de la situación o que Raúl nunca contempló seriamente reforma alguna y que los gestos tímidamente aperturistas fueron señales de humo, como tantas otras en cincuenta años de socialismo, concebidas para bajar la presión externa y, a la vez, incrementar el control interno. Los que creen posible una reforma desde arriba, optan por la explicación más simple: lo que sucedió fue que Fidel se recuperó y mandó a parar a Raúl.

Lo más triste es que una y otra explicación, aparentemente irreconciliables y que tanto polarizan los debates electrónicos, tienen un trasfondo común: ambas hacen depender todo lo que sucede y sucederá en Cuba de la vida de Fidel Castro. Frente al panorama de un país que pide cambios a gritos, mientras su gobierno pone todas las energías en obstruir esos cambios y no en propiciarlos, a muchos no los queda más alternativa que pensar que con el debilitamiento o la desaparición de Fidel, el gobierno sucesor retomará el camino de las reformas.

Durante medio siglo, el régimen de la isla ha justificado su aparato represivo y su permanencia en el poder con el argumento de que cualquier oposición política puede recurrir, eventualmente, a actos violentos, espontáneos u organizados, que derivarían en una intervención militar de Estados Unidos. Ahora que el propio gobierno tiene la posibilidad de iniciar reformas que impidan cualquier tipo de estallido social o desobediencia civil, se niega a hacerlo, casi, como si probara los límites de la obediencia y el consentimiento de los gobernados.

¿Cuál es la racionalidad que subyace a la negativa a emprender reformas por parte de un gobierno que ha reconocido, él mismo, la necesidad de esas reformas, cuyo carácter limitado, además, no pondría en riesgo su poder en el corto plazo? Es difícil encontrarla, pero una pista podría estar en el deseo de Fidel, Raúl y el círculo conservador que los rodea de mantener intacto el régimen mientras viva el Comandante. Cualquier cambio es visto por ellos y por sus no pocos seguidores acríticos en el mundo como una claudicación y ellos, como el reaccionario De Maistre, piensan que "imaginar cambios es el camino de la derrota".

Esos ancianos siempre han vivido en guerra, real o imaginaria, y sus mentes se han amoldado a la lógica de la confrontación. Como los guerreros que son, han comprendido que las reformas, aunque limitadas y controlables, serán la puerta a un cambio mayor, que ellos no quieren vivir. Cualquier decisión que tomen en política interna o externa, en los próximos años, estará regida por ese cálculo biológico: el tiempo que les quede de vida debe ser invertido en la perpetuación del sistema político, no en su transformación, problema que legan a los jóvenes. Eso es lo que llaman "victoria": morir sin cambiar.

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Comentarios (25)add comment
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mas por viejo que por... dijo:

la verdadera intencion
La verdadera intencion del Castrismo no es traer libertad y bienestar a los cubanos, es todo lo contrario, si por lo tanto Raul significa una continuacion de lo anterior, es ingenuo esperar cambios en esta etapa. El jesuita raul castro no es cubano, es globalista e individualista, trabaja para una elite de la que el forma parte, el nuevo orden mundial en Cuba desde 1959. Solo cuando alguien con conciencia; por equivocacion de satan llegue al poder en cuba habra cambios favorables, o cuando le convenga a la elite, lo demas es esperar a que la rana crie pelos.
febrero 13, 2010

El Embutido dijo:

Despues de mi el Diluvio
Tanto el articulo de Rojas como los comentarios han sido muy atinados y retratan la triste realidad politica que esta padeciendo nuestro pueblo. Yo fui uno de los tantos esperanzados- ahora reconozco que engañados- por la ilusion aperturista que creó Raul Castro desde que sustituyó al hermano, sobre todo cuando lei que se habian recogido mas de 1.2 millones de opiniones a todos los niveles con el aparente fin de tomar en cuenta al menos el deseo popular de cambios en cuestiones que llevaran felicidad inmediata a la poblacion. Pero le pasaron la aplanadora a esa masa de opiniones que deseaban mejorar el propio sistema socialista, lo cual deja al desnudo la verdadera actitud de esos tiranos: la muela del socialismo es una anestesia estrategica y despues de mi, el diluvio: que se jodan incluso aquellos que nos apoyaron ingenuamente hasta el final.
febrero 13, 2010

Esopo dijo:

...
La lucha por los cambios y la democracia en Cuba no pueden esperar por la solución biológica, cada día se hace necesario seguir demandando por el cambio e incrementar la disidencia interna. Cuando salgan del escenario político por muerte o incapacidad de gobernar los ancianos que detentan el poder en Cuba, con una sociedad civil débil e inmovilizada, sencillamente, los herederos del poder, incluyendo la pretendida monarquía castristas, continuaran la fiesta, hoy con la gente del Alba, mañana de nuevo con Rusia o Irán o cualquier otro país de turno que quiera imponer una hegemonía política de acuerdo con sus intereses. Los supuestos herederos cuando tengan la sartén por el mango la única alternativa posible debe ser la democratización y eso solo se logrará por medio de una resistencia interna intensa y bien coordinada.
febrero 13, 2010

Ricardo E. Trelles dijo:

// ¿
(Ayer no apreció, a ver ahora.)

"El raulismo, esto es, la idea de un gobierno sucesor, encabezado por Raúl Castro, que emprendería... , que reconduciría... , que facilitaría... , que flexibilizaría... , que moderaría... y que renegociaría... , nunca fue una realidad". - - - No, fue y es una ficciòn màs creada por los parvulitos polìticos que tenemos. RC no es cabeza nada, no tiene cabeza para casi nada, se entera cada dìa por la prensa de cuàles son "sus" ideas y de què estrategias tiene "su" gobierno. Y no creo que el impresentable FC siga siendo la cabezona que fue siempre, sino que el règimen funciona por inercia, por un consenso que no puedo imaginar sino minado por tensiones que van despertando y encrispando. - - - Que como el hijo del guajiro rico no aprendemos inglés y se nos està olvidando el español.
febrero 13, 2010

antisimplista II dijo:

para el antisimplista I
Rojas habla de una clase política y de un pueblo, no sólo de dos personas. Tan complejo es el asunto que esas dos personas llevan medio siglo gobernando un país con el apoyo de la mayoría de la población. Ahí está el problema, como él dice, en el "consentimiento de los gobernados". No sé qué artículo leyó el antisimplista.
febrero 13, 2010

Anti simplista dijo:

Simplismo de Rojas...
el de condensar y simplicar la problemática cubana a dos hombres. El andamiaje y modus operandi del castrismo va más allá de Fidel y Raúl.
febrero 12, 2010

Aserro dijo:

Triste realidad.
De una forma u otra el cambio llegara, ni Fidel ni Raul están exentos de la muerte, podrán ser superiores por autoridad impuesta por violencia pero se irán de este mundo por el mismo camino que todos y sin llevarse nada mas que su desvergüenza.
La solución biológica, al no haber otra mas factible se encargara del problema.
La revolución existe y se mantiene por que cada uno de los que la padecemos hemos buscado una solución individual en lugar de unirnos y buscar el bien común.

febrero 12, 2010

Armienne López dijo:

Imposible
Para el castrismo, incluyendo en el término no solo a los harmanos Castro sino a la élite del sistema, es imposible cualquier apertura y pensar en esa posibilidad resulta risible.
Para ellos una apertura significa la pérdida del poder a corto plazo y la pérdida de ese poder absoluto va a conllevar que tengan que responder por los crímenes, desmanes y abusos que han cometido contra el pueblo a lo largo de 50 años.
Seben que son unos genocidas y como tales tendrán que responder.
febrero 12, 2010

Anonimatus dijo:

...
Raul y Fidel castros quedaran como los mas crueles asesinos de toda la historia. Estan saliendo a la luz todos sus asesinatos. Mueranse cobardes!!!!!!!!!!!!
febrero 12, 2010

Esopo dijo:

...
Roja tiene razón, pero de los Lajes, Perez Roques y los Estanós se podría esperar muy poco, de los talibanes nada que no sea retórica y m….Lo mejor que pudo hacer el Raulismo fue hacer un paquete con toda esa basura de viejos recalcitrantes y ponerlos a gobernar el país. Ahora la única alternativa es continuar la lucha por las reformas, que sin duda es el camino de la democracia, ya se ven señales cada día como se incorporan a la lucha otros sectores de la sociedad.
febrero 12, 2010

@@ BIG AX @@ dijo:

JUEGO DE POKER
Realmente si esta situacion de nuestro pais no fuera tan cruel y degradante de la condicion humana yo veo el caso de Cuba como un gran casino donde se esta jugando poker.
Estos miserables castristas viven jugando con el destino de millones de cubanos a la peor manera de un
jugador de poker que utiliza solo el "bluff" como estrategia. Todo es una mentira sobre otra, todo esta friamente calculado para poder seguir disfrutando de "la miel del poder" que solo ellos tienen derecho a hacerlo, no dan espacio, no dan un apice de aliento, es un egoismo infinito y cruel que pasa los limites y raya con lo psicotico y malevolo.
Se posterga el Congreso del Partido porque no tienen c... de enfrentar la verdad y porque por ley interna "el querido comandante" habia que removerlo de primer secretario del PCC por cuestiones medicas, pero como ese maldito viejo diabolico no acepta estar en un segundo plano lo cancela solo levantando ese asqueroso dedo de su mano derecha.
Todo sigue y seguira igual en nuestra tierra a no ser que debajo del sub-suelo se este quebrando una gigantesca masa de tierra y produzca un buen terremoto que entierre selectivamente a estos traidores de pueblo que por decadas se han orinado sobre la inteligencia y la moral de los hombres dignos y han utilizado a la plebe como arma de choque.
febrero 12, 2010

Juan Rodriguez dijo:

El raulismo fue creado por expertos esbirros del MININT
La dictadura cubana adquirio experiencia en la psicologia de masa a medida que su "Revolucion" fue degenerandose en el tiempo. Cuando por fin le llego la esperada enfermedad al jefe mayor de esa dictadura en el 2006, los esbirros expertos del MININT en esas formas de represion psicologica corrieron la bola noticiosa de que el sucesor tenia un supuesto "plan" que supuestamente producirian ciertas "libertades" al cubano de a pie. Me dio tristeza cuando le explique esta realidad a mis amigos colegas en la Habana y nadie estuvo de acuerdo conmigo pues todos me aseguraron que el nuevo dictador en jefe de turno no le quedaria mas remedio que ejecutar ese famoso "plan". Hace un par de semanas mis colegas me informaron que hay un nuevo "plan" o bola del MININT para el 2010 que supuestamente el dictador jefe cambiara la tasa de cambio del CUC frente al dollar americano y nuevas licencias para los trabajadores por cuenta propia. No me queda duda que el MININT cuenta con verdaderos expertos en este tipo de represion psicologica de masa y que gracia a ellos la "Revolucion" se ha alargado mas de lo esperado en su fase final.
febrero 12, 2010

Armando dijo:

No hay Arreglo
De lo Unico que merece comentar y decir con Respecto a los Castro es que no hay arreglo, Chance o Trato para cambiar nada con ellos, Si el pueblo de Cuba quiere algun cambio que se lo gane y luche contra esta cupula, o sea los que estan alla, Mientras solo seran pormesas y cuentos lo de esta gente sin sentimientos ni amor hacia el projimo:
PUEBLO DE CUBA ASI ESTARAN POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS MIENTRAS NO HAGAN NADA, ESPERANDO QUE LE MANDEN LA PLATA, QUE LE PONGAN LA INTERNET, O LE DEN EL PERMISO DE SALIDA!!!!!
febrero 12, 2010

Justino Morales dijo:

El Año que se desvaneció el Raulismo.
Hay que ser bien estúpido, para tener la oportunidad en tus manos para quedar en la historia como el hombre que le regresó a Cuba la libertad y desaprovecharla de esa manera, ahora quedará junto a su hermano, como los canallas másd grandes que ha dado las isla.
febrero 12, 2010

carlos carlos dijo:

genial
Muy acertado, como todo lo que escribe Rafael Rojas. Los Castro quieren tranquilidad mientras vivan. El país no les interesa para nada. Y los cubanos esperan por la muerte de los Castro. Pero cuidado, el pueblo sumiso emite señales de esperanza a futuros tiranos. Los Castro pueden vivir aun muchos años mas.....y después pueden venir otros iguales o peores
febrero 12, 2010
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