Existe un país en los trópicos
Donde a veces el frío es mortal…
…es una quimera. Millones de personas en todo el planeta padecen los terribles efectos de un invierno que les obliga a refugiarse para sobrevivir, que los detiene en el tiempo y los empuja a modificar la interacción con su entorno; y si bien para este gélido mundo llega con el invierno el tiempo de las festividades, estas celebraciones unen, por encima de todo, multitudes que exorcizan con vino y risas la muerte simbólica que el invierno significa e invocan la llegada de la primavera, y con ella una nueva oleada de vida.
En nuestras latitudes, por el contrario, el frío es acontecimiento deseado para la gran mayoría, una especie de bálsamo que mitiga el sofocante calor de los largos meses de permanente verano y nos ampara en la prisa cotidiana, en el fatigoso bregar de las cocinas, en el hacinamiento de los ómnibus repletos.
Por esta razón resulta fácil para nosotros contextualizar y aceptar de inmediato la última obra del joven artista José Emilio Fuentes (JEFF): un alegre muñeco de nieve de dos metros de altura, que levanta sus brazos con regocijo en señal de saludo, cuando nos tropezamos súbitamente con él en el centro de Buenavista, una barriada que en el pasado dio refugio a inmigrantes y obreros pobres, negros, desplazados, y que aún hoy se compone de humildes edificaciones, casi todas reinventadas infinitas veces y adecuadas para albergar a las nuevas generaciones que llegan, en una ciudad donde el potencial humano crece mucho más rápido que el constructivo.
Graduado de Escultura en la Escuela Nacional de Arte y de Pintura en el ISA, JEFF trabaja intensamente ambas vertientes, y a sus 35 años ha ido reuniendo progresivamente un número de piezas relevantes en los contextos nacional e internacional.
A pesar de que se nutre casi exclusivamente de elementos de la cultura popular, no podría ser catalogado en forma alguna como un artista primitivo. El dibujo infantil, la ingenuidad y una pretendida (y casi insoportable) levedad discursiva, son solo los instrumentos de una rigurosa conceptualización dirigida hacia el arte de arista social; son, en última instancia, expresión de la aguda mirada de un analista, enfocada expresamente hacia la historia, pasada y presente, de nuestro país.
Un parque, un 'dis-curso' que mutan
Durante el Primer Salón de Arte Contemporáneo de La Habana realizaba, con un grupo de amigos y críticos, un paneo a las obras exhibidas en el Centro Wifredo Lam. Súbitamente, un pequeño parque infantil detuvo en seco mi recorrido y provocó en mi una reacción empática, familiar. De esta instalación, situada en el patio interior de la institución, todos sus elementos —tiovivo, cachumbé, sillas mecedoras— estaban protegidos por alambres de púas que alertaban y contravenían su uso, pues su estado de deterioro hubiese puesto en peligro a los potenciales usuarios. Solo la canal era aún funcional y permitía deslizarse por ella. Desgraciadamente, el descuido y la indolencia habían olvidado unos cristales rotos al final de su camino. Se trataba, en realidad, de la historia de una generación: la mía, que vimos como niños fenecer progresivamente los parques infantiles como lugares de recreo y alegría.
Varios años después, JEFF presenta su obra Dis-curso frente al Centro Cultural ICAIC. Concebida inicialmente en Italia, donde se recreó todo un establo para contenerlos, un ovejo y un caballo realizados en metal inflado dialogaban en voz baja en un murmullo aportado por el background de sonido de la instalación, ininteligible a los oídos de los curiosos transeúntes. Esta conversación continuó, un poco después, en el céntrico Vedado y un poco más tarde en el estudio de JEFF, abierto a la visita del público. Expuesta actualmente en Trinidad, el diálogo ha cesado y la instalación no porta el murmullo base con que inicialmente fue concebida. La razón es simple: el ovejo y el caballo no tienen ya nada que decirse y por lo tanto permanecen en silencio, parados todavía, eso sí, uno frente al otro.
Los conjuntos escultóricos de JEFF son obras de proceso que mutan incesantemente en concordancia a una lógica histórica. De esta forma, siembran un precedente en la escultura cubana contemporánea.
Refrescando 'la cosa'
Así puede ser analizado uno de sus más mediáticos y controvertidos trabajos: Memoria & Memory. En la reciente Bienal de La Habana, 12 elefantes realizados a tamaño natural en metal inflado itineraron por diferentes emplazamientos de la ciudad, todos ellos relacionados, de alguna manera, con nuestra historia reciente, con lugares donde el heroísmo se hizo tangible, donde se alzó la razón de un pensamiento preclaro, donde se gestaron algunas de las más importantes luchas que hicieron posible el triunfo del proceso revolucionario.
El camino de los elefantes trascendió totalmente el evento artístico y miles de personas —involucradas en la cultura o no— siguieron la ruta de los mismos hasta su destino final de exhibición: el Centro de Negocios de Miramar. Como su nombre indica, los elefantes significan para el artista la memoria de la nación y en su peregrinación constante se detienen y se nutren de ésta. Es saludable no olvidar nuestros caminos y, de igual manera, no perder de vista el destino hacia el cual se dirigen nuestros pasos.
Ahora, hace apenas un par de semanas, durante mi regreso a casa, me topé con este muñeco de nieve en la acera de la calle 29. Ya sé que allí vive JEFF, he visto producir allí en mis idas y venidas y aún antes de comprenderlos, los elefantes, el caballo, el ovejo, y algunas otras de sus desenfadadas e imprevisibles creaciones. Pero ahora, un descenso de la temperatura a diez grados me ha obligado a sacar el abrigo y ha aguzado mi percepción, mi deseo de aprender, de indagar. El secreto del invierno es mantenerse activo, interaccionar, defender la libertad de acción ante tan pequeña dificultad, no dejarse adormecer por la inercia que el frío provoca.
Y es que detenerse y morir de frío sería inconsecuente e injusto en un medio donde está comprobado que donde comen tres comen cuatro, donde el dolor de uno es el dolor de todos, donde el desamparo de un semejante es una alerta que nos mueve a la acción solidaria. En el trópico, cuando el termómetro nos sacude con unos grados de menos, nadie se refugia en el calor de su casa, cómoda y egoístamente a salvo, a esperar que renazca la primavera.
Sí, definitivamente, me provoca este muñeco de nieve que sonríe y alza entusiasta sus brazos. ¿Por qué me resulta familiar si tendría que ser incongruente a mis ojos, que nunca han visto la nieve? Sé que el frío no es la razón de esta obra, porque no trato con un artista de lo evidente. JEFF no es, por principio, un adicto a la complacencia. Entonces me bajo de la guagua y decido tocar en su puerta sin previo aviso, para saber más sobre la pieza.
Me encuentro, a primera vista, con un estudio abarrotado de una obra pictórica de sello distintivo y personal, expresivamente gestual, donde realidad y sueño son ambos perceptibles. Estoy de pie, frente a un intelectual repleto de excelentes proyectos de próxima realización. También me entero por él que la obra del muñeco de nieve es tan solo una maqueta, que la pieza final alcanzará los cinco metros y que recorrerá el territorio nacional con la interesante y útil misión de "refrescar la cosa".
La cosa es un concepto tan abstracto como conocido para los cubanos. La cosa en Cuba, es todo y es nada, a la vez que toma el peso de una esencia.
¿Cómo va la cosa?
Ustedes saben como es la cosa…
La cosa está que arde
… yo creo que es mejor dejar tranquila la cosa
¡Se puso buena la cosa!
La cosa es también el concepto último que mueve la obra de JEFF: El muñeco de nieve refrescará la cosa, el ovejo y el caballo hablaron durante mucho tiempo, antes de que decidieran —por agotamiento— callar, sobre la cosa. El parque destruido es —simplemente— cosa superada.
Sé que tengo mucho que esperar del trabajo de embajador cultural de este muñeco de nieve, que se empeñará en refrescar la cosa a todo lo largo de este país. A pesar del descenso de la temperatura que la visita provoque, mientras no nos adormezca la inercia, mientras un empeño tal sea factible, morir de frío en el trópico sería cosa de locos, una pesadilla, un desliz imposible, una quimera.

La Avellaneda
dijo:
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La verdad Ya lo dijo Pánfilo: "Tremenda falta de respeto con los viejos" Más claro, ni el agua. |
Esopo
dijo:
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Aclarando mi primer comentario Dije que la cosa está ardiendo porque no hay muñeco de nieve que la apague ni la apacigüe, lo único que podrá apagar la candela, que se inició hace ya bastante tiempo, es la democratización de Cuba. |
elisa
dijo:
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elisa la cantaleta de que en cuba los disidentes solo pretenden serlo para pode salir de cuba es una cantaleta que hace muy felix a fifo y sus secuaces ellos la inventaron y les conviene qque se riegue es su metodo, difamar desmoralizar, dividir, crear deconfianza |
Esopo
dijo:
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... La cosa se ha puesto muy caliente el asesinato de Zapata, el martirio de Fariñas, la persecución de la disidencia, es cierto que la esperanza no se puede perder, pero la cosa está ardiendo. |
Antigona
dijo:
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... No se que esperan los artistas e intelectuales estos que con supuestas actitudes contestatarias tratan de hacer ver lo que ya todo el mundo sabe, que cosa hay que refrescar?, si "la cosa " esta en candela. Refrescar que? la represion?, el hambre?, la desigualdad?, la discriminacion raciasl?, y no sigan diciendo que eso pasa en otras partes del mundo ( les digo a los comunistas que defienden a Cuba, que ya ni son todos), que se supone que alla se hizo una revolucion para acabar con eso. Si, ya se que " por culpa de los imperialistas" no se han podido hacer realidad esas aspiraciones. Pues sennores comunistas, si no pueden vivir a 90 millas de un pais imperialista, pues mudense!!! y dejen a los cubanos en paz. Y basta ya de boberias y munnecos de nieve y " posiciones intelectualoides" que la libertad se conquista con el filo del machete y no con performances que a nadie asustan ni asombran a estas alturas del juego de pelota. |
Juan Rodriguez
dijo:
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No le demos mas vuelta a las causas del crimen de los pacientes cubanos en el Hospital de Mazorra: Hay miles de ancianos cubanos y pacientes del sistema de Salud de la dictadura cubana que han sido asesinados en estas cinco decadas de "Revolucion" muchas veces sin ser crimenes premeditados por cualquiera causa que no son mas que las consecuencias negativas que ha traido el sistema socio-esclavista del dictador Fidel Castro para el pueblo cubano: 1.- El salario miserable que reciben los trabajadores de la salud, 2.- La corrupcion de los dirigentes "revolucionarios" que administran los centros de salud, 3.- La falta de productos medicos necesarios para brindar un cuidado de salud con calidad, 4.- La falta de motivacion de los trabajadores de la salud para mantener su etica medica, 5.- La inexistencia de una identidad gubernamental que inspeccione de forma independiente los centros de salud, 6.- La ausencia de un sistema de justicia al cual los pacientes y familiares puedan acudir para demandar a los centros de salud y asi obtener compensacion por daños y perjuicios debido a errores en el cuidado medico, .... Juan Rodriguez (ex-profecional del sistema de salud de Cuba con experiencia en las normas internacionales sobre la seguridad de los pacientes) |






